Datos que sorprenden hasta a quienes viajan a Marruecos por segunda o tercera vez.
Marruecos tiene la universidad más antigua del mundo en funcionamiento (Fez, año 859), es el país africano más cercano a Europa (14 km desde Tánger), su desierto es escenario habitual de Hollywood -apodado "Ouallywood"-, el té a la menta se llama en broma "whisky marroquí", y los "camellos" del Sahara son en realidad dromedarios.
La Universidad de Al-Qarawiyyin, en la medina de Fez, fue fundada en el año 859 por Fátima al-Fihri, y está reconocida por la UNESCO y el Guinness World Records como la institución educativa en funcionamiento continuo más antigua del mundo, por delante incluso de Oxford o Bolonia. Su biblioteca y su mezquita se pueden ver desde fuera durante la visita guiada a la medina, una de las paradas de nuestro tour de 6 días.
Entre Tánger y Tarifa, en España, apenas hay 14 kilómetros de mar -el Estrecho de Gibraltar-, lo que convierte a Marruecos en el punto de África continental más próximo a Europa. En días despejados, se puede ver la costa española desde el norte de Marruecos, y viceversa.
La zona de Ouarzazate, en la puerta del desierto, alberga algunos de los estudios de cine más grandes de África, y sus paisajes han aparecido en películas como Gladiator, La Momia, Lawrence de Arabia o Kundun, además de series como Juego de Tronos. Por eso se conoce cariñosamente como "Ouallywood". La Kasbah de Ait Benhaddou, que visitamos en casi todos nuestros tours al desierto, ha sido el decorado de varias de estas producciones.
El té a la menta se sirve en cualquier casa, tienda o zoco como símbolo de hospitalidad, y se prepara con una técnica muy particular -sirviéndolo desde bien alto para crear espuma-. Es tan omnipresente en la cultura marroquí que se le llama en broma "whisky marroquí", un guiño a lo central que es en cualquier encuentro social, pese a no llevar ni gota de alcohol.
Un detalle que sorprende a muchos viajeros: los animales que se montan en las dunas de Merzouga tienen una sola joroba, lo que técnicamente los convierte en dromedarios, no camellos (que tienen dos). En español, sin embargo, es tan habitual llamarlos "camellos" que nosotros mismos usamos ese nombre en nuestros tours -como el paseo en camello al atardecer-, aunque ahora ya sabes la diferencia real.
Porque la mayoría de sus edificios y murallas están construidos con arcilla y arena de tonos ocre-rojizo, un color que se mantiene por normativa en todo el centro histórico.
Es la teoría más popular -relacionada con la comunidad judía que se instaló allí en los años 30-, aunque también hay quien apunta a razones prácticas, como ahuyentar mosquitos. Sea como sea, el resultado es una de las ciudades más fotografiadas de Marruecos.
Ait Benhaddou, escenario de cine, y una noche en el campamento de Merzouga.
Visita la Universidad de Al-Qarawiyyin y la medina de Fez con guía local.
Termina en Tánger, a solo 14 km de la costa española.